viernes, 24 de julio de 2009

Historia de las cámaras de efectos I (antes de la era digital)

La idea con el presente artículo es realizar un recorrido histórico y conceptual a través de los distintos tipos de cámaras de efectos que han ido tomando protagonismo a lo largo de la historia del registro sonoro.
Debido a los varios tipos existentes de cámaras y la longitud de desarrollo, este artículo será presentado en varias entregas.
En estas primeras entregas, abordaré las cámaras de efectos analógicas y acústicas utilizadas antes de la aparición de la tecnología digital. Espero que sea de su agrado.

Cámaras de reverberación natural o cámaras naturales

Las cámaras naturales nacieron en los años ‘20s y fueron el primer intento por generar en el oyente de una grabación o transmisión la sensación de ubicación espacial del sonido escuchado. Todavía existen en algunas locaciones y son muy caras de construir así como de alquilar.
Una cámara natural es un cuarto grande (de unos 100 m3) con paredes de superficies duras que son capaces de producir una gran cantidad de reflexiones. Cada sala está equipada con uno o dos micrófonos (dependiendo si se quiere captar una imagen stereo o no) y uno o varios parlantes. A través del envío de efectos se lleva la señal limpia (dry) hasta un amplificador dentro de la sala que alimenta a los parlantes. De esta forma, éstos emitirán el sonido seco que, al rebotar contra las paredes, piso y techo, generará reflexiones y reverberación naturales (por eso el nombre) que serán capturadas por los micrófonos (generalmente de condensador omnidireccional o de cinta con diagrama de captación Figura 8 con el plano de captación nulo dirigido al parlante para disminuir la componente de señal directa captada).
Una de las desventajas de este tipo de cámaras es que cualquier ruido intruso como el de puertas (algunos estudios usaban pasillos como cámaras), puede ser capturado por los micrófonos si la sala no se encuentra bien aislada. Además, vibraciones y distorsiones producidas por los propios micrófonos y parlantes también pueden generar resultados no deseados.
Si bien pueden ser planificadas y construidas con las dimensiones exactas y terminadas con los materiales correctos, nunca es predecible si el sonido obtenido será satisfactorio. Además, una vez finalizada la construcción es difícil poder cambiar en gran forma el sonido producido por la sala. En algunos casos, dependiendo de lo que se quiera lograr, se pueden enviar diferentes señales dry en simultáneo pero a diferentes salas para obtener reverberaciones distintas, lo que supone la construcción de varios estudios (algunos ya antiguos poseen tres salas dedicadas a reverberación exclusivamente, lo que significa un alto costo también).
Otra desventaja que tienen es que el efecto que producen no es portable, es decir, no puede ser llevado a ningún lado para el refuerzo del sonido.
Quizás la única ventaja que posean este tipo de cámaras, la cual muchas veces la convierte en la mejor opción, es que la reverberación que producen posee un sonido ambiente altamente real y creíble para el oyente.

Cámaras laberinto o tubulares

En los ‘40s, a alguien se le ocurrió que colocando un pequeño parlante en uno de los extremos de una manguera común de jardín y, en el otro, un micrófono, se podía obtener un efecto de reverberación aunque con algo de eco. Una temprana versión de este género todavía puede llegar a encontrarse en algún estudio y es el Cooper Time Cube, el cual era un sistema cúbico que incluía un chasis montable en racks en el que se contenían el parlante y el micrófono, además de una caja en la que estaba la conexión de ambos a través de un tubo, el cual ya no era una manguera, cabe aclarar.
Este tipo de cámaras tubo una repercusión bastante importante para la época debido a su portabilidad, aunque presentaba ciertas desventajas: un espectro frecuencial acotado que generaba una coloración bastante molesta, un rango dinámico reducido y sólo se podía obtener un tipo de sonido de reverberación.

Continúen chequeando el blog que la historia de las cámaras de efectos continúa. En la próxima entrega, continuamos con las cámaras acústicas y analógicas.

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