Continuamos con la historia de las cámaras de efectos, con la segunda entrega dedicada a cámaras acústicas y analógicas, previas a la era digital.
Espero que sea de su interés y muchas gracias por todos sus comentarios posteados acá y externamente al blog.
Cámaras de resorte
Surgieron en los ‘50s y básicamente funcionan convirtiendo sonido en movimientos. Constan de dos cápsulas piezoeléctricas conectadas por un resorte. Una de las cápsulas convierte el audio limpio (dry) en movimiento que será transmitido por el resorte generando ondas estacionarias y rebotes en el mismo, hasta la otra cápsula, la que convertirá el movimiento del resorte en sonido: la reverberación (wet).
Se crearon cámaras de este género con varios resortes (hasta 3 ó 4) con distintos grosores, tensiones y materiales para obtener texturas de reverberación más ricas.
Lo novedoso de estos sistemas era que permitían ajustar el tiempo de reverberación variando la longitud del resorte y, por lo tanto, su tensión. Poseen una coloración muy característica, a sonido metálico, y fueron muy utilizadas en los ‘60s colocadas dentro de los equipos de guitarra.
Como ventaja presentaban su portabilidad, dado que eran cámaras de pequeño tamaño, y su costo, que era relativamente bajo. Su principal desventaja reside en que colorean demasiado, principalmente debido a que son deficientes en cuanto a la respuesta a transitorios y en frecuencias altas. Otras desventajas son que, si se las ubica cerca de fuentes de presión sonora alta, pueden producir reverberación intrusa por esos sonidos, distorsionando la que corresponde a la señal de entrada de la cámara.
Cámaras de placa
Aparecieron en el mercado a finales de los años ‘60s y se mantuvieron hasta mediados de los ‘80s, era en la que las cámaras electrónicas y digitales se impusieron.
Este tipo de cámaras recurre al mismo principio que las de resorte, sólo que en lugar de utilizar un resorte, utiliza una placa metálica. Esta se encuentra suspendida con tensión desde un bastidor a través de alambres o resortes. Sobre la placa se coloca un driver que traerá la señal limpia (dry), la cual hará vibrar la placa metálica y generará la reverberación. Esta será captada por un micrófono colocado a una determinada distancia de la placa o bien, un micrófono de contacto sobre la misma.
La calidad de la reverberación puede alterarse variando la tensión de la placa desde la suspensión en el bastidor y colocando dumpers o apagadores sobre la misma. También utilizando diferentes tamaños de placa o metales pueden obtenerse distintos sonidos.
El tiempo de reverberación puede ser modificado variando la distancia entre el micrófono y la placa, pudiendo lograr tiempos que van de 0.5 a 3 segundos.
Las ventajas de este sistema son que funcionan mejor con los transitorios y en alta frecuencia que las cámaras de resorte, y que son bastante más inmunes frente a ruidos externos. Son altamente recomendables para percusión y baterías por su eficiente respuesta a los transitorios.
Su única desventaja reside en el hecho de que son poco portables para su utilización en vivo, por ejemplo, aunque hubo uno o dos fabricantes que lograron diseñar cámaras de placa más compactas, pequeñas y trasladables gracias a la utilización de placas recubiertas con oro, lo que hizo que sus costos se elevaran, probable causa de su poca repercusión en el mercado.
Cámara de cinta o de tipo magnético
A principios de los ‘70s, la única forma de poder aplicar un delay a una señal de audio era a través de una cámara de cinta. Este dispositivo apelaba al retardo que existía entre poder grabar una señal en cinta analógica y poder reproducirla lo más rápido que se pudiera, debido a la separación entre cabezales de grabación y reproducción de los grabadores analógicos de cinta. Justamente ese retardo que se producía era el delay. De esta forma, si mientras se graba un instrumento en el grabador, se levanta el canal de la consola en donde se tiene conectada la salida del grabador, se le estará añadiendo la misma señal pero retardada: un delay. El tiempo de retardo depende de la velocidad de la cinta y de la distancia física entre los cabezales que cambia de un fabricante a otro. Si además se dispone de la función de variación de velocidad (pitch) se puede modular el tiempo de retardo a voluntad.
Existió una variación de este sistema que fue el Echoplex, el cual utilizaba una cinta infinita (cuya velocidad podía ser ajustada), una cabeza de grabación y múltiples cabezas de reproducción (que podían ser separadas entre sí a gusto). El Echoplex era bastante más portable que un deck de cinta y producía múltiples ecos que era lo que todos querían tanto en estudio como en vivo. Era más barato que un deck pero presentaba las mismas desventajas que él: la calidad de sonido disminuía con el tiempo, sufriendo de soplido de cinta, distorsiones y alteraciones en la respuesta en frecuencia y fase, además de requerir un alto grado de mantenimiento y sin poder ofrecer intervalos de retardo breves.
Posteriormente, fueron posibles de obtener cámaras analógicas (a través de dispositivos VCA) y digitales (por DCA) que podían ejecutar delays muchísimo más flexibles que el que proporcionaban las cámaras de cinta.
En la próxima entrega, nos dedicaremos a las cámaras digitales exclusivamente. Sigan conectados!
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Cámaras de resorte
Surgieron en los ‘50s y básicamente funcionan convirtiendo sonido en movimientos. Constan de dos cápsulas piezoeléctricas conectadas por un resorte. Una de las cápsulas convierte el audio limpio (dry) en movimiento que será transmitido por el resorte generando ondas estacionarias y rebotes en el mismo, hasta la otra cápsula, la que convertirá el movimiento del resorte en sonido: la reverberación (wet).
Se crearon cámaras de este género con varios resortes (hasta 3 ó 4) con distintos grosores, tensiones y materiales para obtener texturas de reverberación más ricas.
Lo novedoso de estos sistemas era que permitían ajustar el tiempo de reverberación variando la longitud del resorte y, por lo tanto, su tensión. Poseen una coloración muy característica, a sonido metálico, y fueron muy utilizadas en los ‘60s colocadas dentro de los equipos de guitarra.
Como ventaja presentaban su portabilidad, dado que eran cámaras de pequeño tamaño, y su costo, que era relativamente bajo. Su principal desventaja reside en que colorean demasiado, principalmente debido a que son deficientes en cuanto a la respuesta a transitorios y en frecuencias altas. Otras desventajas son que, si se las ubica cerca de fuentes de presión sonora alta, pueden producir reverberación intrusa por esos sonidos, distorsionando la que corresponde a la señal de entrada de la cámara.
Cámaras de placa
Aparecieron en el mercado a finales de los años ‘60s y se mantuvieron hasta mediados de los ‘80s, era en la que las cámaras electrónicas y digitales se impusieron.
Este tipo de cámaras recurre al mismo principio que las de resorte, sólo que en lugar de utilizar un resorte, utiliza una placa metálica. Esta se encuentra suspendida con tensión desde un bastidor a través de alambres o resortes. Sobre la placa se coloca un driver que traerá la señal limpia (dry), la cual hará vibrar la placa metálica y generará la reverberación. Esta será captada por un micrófono colocado a una determinada distancia de la placa o bien, un micrófono de contacto sobre la misma.
La calidad de la reverberación puede alterarse variando la tensión de la placa desde la suspensión en el bastidor y colocando dumpers o apagadores sobre la misma. También utilizando diferentes tamaños de placa o metales pueden obtenerse distintos sonidos.
El tiempo de reverberación puede ser modificado variando la distancia entre el micrófono y la placa, pudiendo lograr tiempos que van de 0.5 a 3 segundos.
Las ventajas de este sistema son que funcionan mejor con los transitorios y en alta frecuencia que las cámaras de resorte, y que son bastante más inmunes frente a ruidos externos. Son altamente recomendables para percusión y baterías por su eficiente respuesta a los transitorios.
Su única desventaja reside en el hecho de que son poco portables para su utilización en vivo, por ejemplo, aunque hubo uno o dos fabricantes que lograron diseñar cámaras de placa más compactas, pequeñas y trasladables gracias a la utilización de placas recubiertas con oro, lo que hizo que sus costos se elevaran, probable causa de su poca repercusión en el mercado.
Cámara de cinta o de tipo magnético
A principios de los ‘70s, la única forma de poder aplicar un delay a una señal de audio era a través de una cámara de cinta. Este dispositivo apelaba al retardo que existía entre poder grabar una señal en cinta analógica y poder reproducirla lo más rápido que se pudiera, debido a la separación entre cabezales de grabación y reproducción de los grabadores analógicos de cinta. Justamente ese retardo que se producía era el delay. De esta forma, si mientras se graba un instrumento en el grabador, se levanta el canal de la consola en donde se tiene conectada la salida del grabador, se le estará añadiendo la misma señal pero retardada: un delay. El tiempo de retardo depende de la velocidad de la cinta y de la distancia física entre los cabezales que cambia de un fabricante a otro. Si además se dispone de la función de variación de velocidad (pitch) se puede modular el tiempo de retardo a voluntad.
Existió una variación de este sistema que fue el Echoplex, el cual utilizaba una cinta infinita (cuya velocidad podía ser ajustada), una cabeza de grabación y múltiples cabezas de reproducción (que podían ser separadas entre sí a gusto). El Echoplex era bastante más portable que un deck de cinta y producía múltiples ecos que era lo que todos querían tanto en estudio como en vivo. Era más barato que un deck pero presentaba las mismas desventajas que él: la calidad de sonido disminuía con el tiempo, sufriendo de soplido de cinta, distorsiones y alteraciones en la respuesta en frecuencia y fase, además de requerir un alto grado de mantenimiento y sin poder ofrecer intervalos de retardo breves.
Posteriormente, fueron posibles de obtener cámaras analógicas (a través de dispositivos VCA) y digitales (por DCA) que podían ejecutar delays muchísimo más flexibles que el que proporcionaban las cámaras de cinta.
En la próxima entrega, nos dedicaremos a las cámaras digitales exclusivamente. Sigan conectados!

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